
Remolacha para acabar con los chicles
El departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Vila ha incorporado, a través de la empresa concesionaria del servicio de limpieza de la ciudad, Cespa-Ferrovial, una máquina específica para la retirada de chicles pegados en las vías públicas.
Consiste en una mochila que lleva en el interior un aerosol de gas que genera presión, además del ingrediente principal: un producto natural a base de remolacha. La técnico de Medio Ambiente, Sandra Romero, destacó que «no es tóxico», por lo que facilita su utilización en la vía pública. Además de ser biodegradable, el uso de la remolacha se debe a que «reacciona bien con las resinas del chicle».
«Con la presión, la temperatura y el cepillo del tubo, se eliminan completamente», apuntó Romero, que recordó que «se necesitan entre 5 y 10 segundos para retirar un chicle», dependiendo del tipo de pavimento.